Tapiceros en La Granada
Tapicería a domicilio en La Granada
Recogemos en el pueblo, en el Carrer Nou y en el Cortei. Y hablamos del mueble de diseño: el bueno, la copia y qué se puede hacer con cada uno.
La Granada son 2.287 habitantes del Alt Penedès, y su historia explica su nombre: aquí estuvo el mercado más antiguo del Penedès, activo desde el siglo IX, en el cruce de la vía Augusta, la vía Mercadera y la vía Francisca. En 1148 el mercado se trasladó a Vilafranca por razones políticas y el pueblo cambió de papel para siempre.
Del castillo, mencionado desde el siglo X y destruido en 1003, queda poco; la iglesia de Sant Cristòfol se rehízo en el XVI con sus piedras y conserva relieves de yeso coloreado en los techos de todas las capillas. El municipio incluye además las barriadas del Carrer Nou y el Cortei.
Subimos a recoger sin coste, y esta página trata un tipo de encargo cada vez más frecuente: el mueble de diseño, ese que tiene nombre propio y del que casi nadie sabe si el suyo es original.
Tapiceros a domicilio en La Granada
Recogemos en el núcleo, en el Carrer Nou y en el Cortei, ese enclave que queda entre Avinyonet y Subirats. Estamos a un paso de Vilafranca, así que aquí venimos con mucha frecuencia y las recogidas se cuadran en pocos días.
Si el mueble es una pieza delicada o de valor, dínoslo al concertar la recogida: la transportamos envuelta y sujeta aparte, no apilada con el resto de la carga del día.
Con el mismo servicio llegamos a los municipios vecinos:
Muebles de diseño para tapizar: original, reedición o copia
Hay tres cosas distintas que la gente llama igual. El original es la pieza fabricada en su época por el fabricante que tenía los derechos. La reedición es la misma pieza fabricada hoy por quien tiene los derechos actuales, con los planos correctos y los materiales especificados. La copia es una imitación de la forma, hecha por cualquiera, con la calidad que sea.
La diferencia importa al tapizar por una razón práctica: los originales y las reediciones tienen medidas y construcción exactas, así que el trabajo se puede hacer respetando el diseño. Las copias varían de fabricante a fabricante, y a veces la forma exterior es la correcta pero la estructura interna no tiene nada que ver.
Distinguirlas no siempre es fácil, pero hay pistas: etiquetas o sellos bajo el asiento, el tipo de ensamblaje de la madera, la calidad de la costura y el peso. Cuando abrimos la pieza se ve claro, y te lo contamos, sin ningún juicio: una copia bien hecha puede merecer perfectamente un buen tapizado.
Tapizar respetando el diseño original de la pieza
En un mueble de autor, la tela y la costura forman parte del diseño tanto como la forma. Una butaca pensada con un pespunte a la vista en el canto pierde carácter si se tapiza con costura oculta, aunque el trabajo esté impecable.
Por eso, cuando entra una pieza así, lo primero es documentarla: fotografiar el tapizado antiguo antes de retirarlo, contar los paneles, medir la separación de los pespuntes y conservar las piezas de tela como patrón. Ese archivo vale más que cualquier catálogo.
También hay que respetar el relleno. Muchas piezas de mediados de siglo se diseñaron con una firmeza concreta, y sustituirla por una espuma blanda moderna cambia la línea del mueble: el asiento se hunde, la silueta se redondea y deja de parecerse a lo que era.
Cuándo conviene apartarse del diseño al tapizar
No siempre hay que ser fiel. Si la pieza es una copia, o si el original tiene poco valor de mercado y mucho valor de uso, adaptar tiene todo el sentido: una butaca de líneas de los sesenta con el asiento subido cuatro centímetros es infinitamente más útil y no pierde nada.
El criterio que usamos es el del valor que se destruye. Si la pieza es identificable, está completa y tiene mercado, modificarla la devalúa y hay que pensárselo. Si es una versión anónima o ya ha sido alterada antes, adaptarla al usuario es lo razonable.
Un caso frecuente: las sillas de comedor de diseño con asiento muy fino. Se pueden engrosar dos centímetros sin que se note en la línea y se sientan mucho mejor. Ahí la fidelidad estricta cuesta comodidad todos los días y no aporta gran cosa.
Qué tela de tapicería usar en una butaca de diseño
Muchas piezas de mediados de siglo se concibieron con lanas de gramaje medio, de color plano y textura visible, y siguen siendo la elección más acertada: es lo que el diseñador tenía en la cabeza y lo que mejor se comporta en esas formas geométricas.
Las pieles funcionan en piezas concretas —las que se diseñaron para piel—, y en el resto suelen resultar pesadas. Los estampados grandes casi nunca encajan: compiten con la forma, que es precisamente el valor de la pieza.
Si buscas un color, conviene mirar la paleta de la época. Los verdes oliva, los mostaza, los teja y los grises cálidos no son una moda retro: son los tonos con los que esas formas fueron pensadas, y por eso funcionan tan bien.
Y el trabajo corriente: sofás, sillas y cabeceros
Al margen de las piezas especiales, hacemos lo de cada día: sofás de dos y tres plazas, sillones de descanso, juegos de sillas de comedor, cabeceros a medida, banquetas, fundas y reparaciones. Recogemos y devolvemos montado en casa.
En las casas del casco antiguo, junto a la iglesia de Sant Cristòfol, entra bastante mueble heredado con buen armazón. Casi siempre merece la pena: la estructura aguanta y solo hay que rehacer relleno y tela.
Qué tapizamos
Trabajamos cualquier mueble tapizado, en casa y en local público.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi butaca es original o una copia?
Mira debajo del asiento en busca de etiquetas o sellos del fabricante, fíjate en cómo está ensamblada la madera y pésala: los originales suelen ser bastante más pesados. Al abrirla se ve con claridad y te lo contamos. Que sea copia no significa que no merezca un buen tapizado: muchas están bien hechas.
¿Respetáis el diseño original al tapizar una pieza de autor?
Sí. Antes de retirar el tapizado viejo lo fotografiamos, contamos los paneles, medimos la separación de los pespuntes y guardamos las piezas de tela como patrón. También respetamos la firmeza del relleno: cambiarla por una espuma blanda moderna redondea la silueta y la pieza deja de parecerse a lo que era.
La silla de diseño de mi comedor es incomodísima. ¿Se puede mejorar?
Sí, engrosando el asiento un par de centímetros. No se nota en la línea y el cambio al sentarse es grande. En sillas de uso diario ese ajuste compensa siempre, salvo que la pieza sea un original con valor de mercado, en cuyo caso te lo advertimos antes de tocarla.
¿Qué tela le va bien a una butaca de los años sesenta?
Una lana de gramaje medio, de color plano y textura visible: es lo que esas piezas tenían pensado de origen y lo que mejor se comporta en formas geométricas. Evita los estampados grandes, que compiten con la forma, y mira la paleta de la época: oliva, mostaza, teja, grises cálidos.
¿Transportáis con cuidado una pieza de valor?
Sí. Dínoslo al concertar la recogida y la llevamos envuelta y sujeta aparte, no apilada con el resto de la carga del día. También la fotografiamos antes de cargarla, para que el estado de partida quede documentado por las dos partes.
¿Recogéis en el Cortei, que queda separado del pueblo?
Sí, y también en el Carrer Nou. El Cortei está enclavado entre Avinyonet y Subirats, pero para nosotros es una parada más de la misma ruta y no cobramos desplazamiento. Estamos a un paso de Vilafranca, así que por aquí pasamos muy a menudo.
¿Podéis conseguir la tela original de una reedición?
A veces sí. Muchas reediciones se tapizan con tejidos de fabricantes que venden por metros, así que si conservas la referencia o la etiqueta podemos buscarla. Si la tela ya no existe, te proponemos la equivalencia más cercana en composición, gramaje y textura, y te la enseñamos al lado de la vieja antes de decidir.
¿Hablamos de tu proyecto?
Mándanos un par de fotos del mueble por WhatsApp y te damos una primera orientación de precio el mismo día. La recogida en La Granada la organizamos nosotros.