Tapiceros en Mura
Tapicería a domicilio en Mura
Subimos a 454 metros a recoger el mueble. Y en un pueblo con casas de piedra, hablamos del mueble que las acompaña desde siempre.
Mura son poco más de 250 habitantes a 454 metros de altitud, una de las principales puertas de entrada al parque natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. El pueblo creció alrededor de la iglesia de Sant Martí, documentada en 1088, y conserva intacto su trazado medieval, que es hoy su principal atractivo turístico.
Vivió de la viña hasta la filoxera, del carbón vegetal hasta mediados del siglo XX y de una fábrica textil que cerró en 1964. Subimos a recoger sin coste de desplazamiento, agrupando la ruta con Talamanca, Rocafort y Sant Llorenç Savall.
Y esta página va del mueble que llena las casas de piedra de aquí: los escaños y los bancos de madera, esas piezas largas que nadie sabe muy bien cómo tratar.
Tapiceros a domicilio en Mura
Recogemos en el pueblo y en las masías del término, que es quebrado y con caminos largos. El acceso al núcleo es por carretera estrecha y de curvas, así que subimos con furgoneta pequeña y avisamos del día con margen.
En las calles del casco medieval no siempre se puede aparcar en la puerta. No pasa nada: cargamos a mano el tramo que haga falta, y si el mueble no sale entero por la escalera, lo desmontamos en casa sin cargo.
Con el mismo servicio llegamos a los municipios vecinos:
El escaño: cómo se tapiza el mueble de las casas de piedra
El escaño es un banco largo con respaldo alto de madera maciza, a veces con arcón bajo el asiento, que ocupaba el sitio junto al fuego en las masías. Su respaldo alto no era estética: servía para cortar la corriente en cocinas con chimenea y puerta al exterior.
Casi ninguno nació tapizado. El asiento era madera desnuda y, como mucho, llevaba un cojín suelto de lana o de borra. Lo que hoy nos piden es precisamente eso: hacerle un asiento cómodo sin que la pieza deje de ser lo que es.
La intervención correcta es reversible. En lugar de grapar la tela a la madera —que la perfora y le quita valor—, se hace un cojín independiente a medida, con base de tablero forrado, que se apoya encajado y se puede retirar en cualquier momento. La madera no se toca.
Tapizar cojines a medida para bancos y poyos de obra
El mismo problema aparece con los bancos de obra: poyos de piedra junto a la chimenea, bancos corridos de cocina, asientos de ventana en muros gruesos. Son cómodos de mirar e incómodos de usar, y la solución es un cojín hecho a la medida exacta del hueco.
Las medidas hay que tomarlas en casa, y no por comodidad nuestra: en una pared de piedra el ancho de arriba y el de abajo pueden diferir tres o cuatro centímetros, y las esquinas rara vez son rectas. Un cojín cortado a escuadra sobre un hueco irregular baila y se ve mal.
El grosor y el ancho no son la única medida que hay que tomar: en bancos junto a una chimenea conviene dejar unos centímetros de separación con la pared del fuego, porque el calor reseca la tela y la endurece justo por ese canto. Lo marcamos al medir.
Para estos cojines usamos espuma de alta densidad de 6 a 8 centímetros. Menos de eso no aísla de la piedra, que es fría y dura; más de eso sube demasiado el asiento y cambia la relación con la mesa. Si el banco está junto a un fuego, conviene además una tela con buen comportamiento al calor.
Tapizar sillas y bancos de madera antiguos
En las casas de Mura aparece a menudo el mismo lote: seis sillas de madera con el asiento hundido, un banco largo y una butaca de mimbre. Casi siempre merecen la pena, porque la madera de esas piezas es maciza y está ensamblada con espiga, no con tornillos.
Cuando el asiento es de tabla, se rehace con una base nueva, relleno y tela. Cuando es de enea o de rejilla y está roto, hay dos caminos: rehacer el trenzado, que es un oficio en sí mismo y tiene su precio, o sustituirlo por un asiento tapizado, que cuesta bastante menos y cambia el carácter de la silla.
No hay una respuesta buena para todos los casos. Si las sillas son un juego completo y de una época identificable, rehacer el trenzado conserva su valor. Si son piezas sueltas y desparejadas para uso diario, tapizar es lo sensato.
Casas de alquiler turístico: qué tapizado aguanta
Mura tiene mucha casa que se alquila por temporadas, y ahí el mueble juega otro partido. No es que se use más, es que lo usan personas que no lo cuidan como suyo: se arrastra, se sube con zapatos, se come encima.
Para ese uso, lo que recomendamos es tela oscura de estructura apretada y, si el presupuesto lo permite, asientos desenfundables. No por lavarlos cada semana, sino porque cuando ocurre el accidente inevitable se resuelve en una tarde y no con un mueble fuera de servicio.
Y algo que ahorra dinero a la larga: tapizar todas las piezas del mismo lote con la misma tela y guardar dos metros. Cuando dentro de tres años haya que rehacer un asiento, será idéntico al resto y no habrá que tocar nada más.
Y lo corriente: tapizar sofás, sillones y cabeceros
Además del mueble antiguo, hacemos el trabajo de siempre: sofás de dos y tres plazas, sillones de descanso, cabeceros a medida, banquetas, fundas y reparaciones. Recogemos en casa y devolvemos montado.
Si tienes varias piezas, júntalas en un mismo encargo. Subir a Mura es una salida específica y agrupar el trabajo nos permite ajustar el presupuesto.
Qué tapizamos
Trabajamos cualquier mueble tapizado, en casa y en local público.
Preguntas frecuentes
¿Subís hasta Mura aunque sea un pueblo pequeño y apartado?
Sí, subimos, y sin coste de desplazamiento. Como es una salida específica por carretera estrecha, agrupamos la recogida con Talamanca, Rocafort y Sant Llorenç Savall, así que puede tardar unos días en cuadrar la ruta. Si tienes varias piezas, mejor todas a la vez.
Tengo un escaño antiguo y no quiero que lo claveteéis. ¿Hay alternativa?
La hay y es la que recomendamos: un cojín independiente hecho a medida, con base de tablero forrado, que se apoya encajado en el asiento. La madera no se toca ni se perfora, el trabajo es reversible y la pieza conserva su valor.
¿Hacéis cojines para un banco de obra junto a la chimenea?
Sí, es un encargo habitual en casas de piedra. Vamos a tomar las medidas a casa porque los huecos de obra nunca son rectos: el ancho de arriba y el de abajo suelen diferir varios centímetros. Usamos espuma de alta densidad de 6 a 8 centímetros para aislar de la piedra.
Tengo seis sillas con el asiento de enea roto. ¿Qué es mejor?
Depende de las sillas. Si son un juego completo y de época, rehacer el trenzado de enea conserva su valor, aunque es un trabajo artesano con su precio. Si son piezas sueltas para uso diario, un asiento tapizado cuesta bastante menos y aguanta más. Te damos las dos cifras y decides.
Alquilo la casa por temporadas. ¿Qué tapizado me recomendáis?
Tela oscura de estructura apretada y, si el presupuesto llega, asientos desenfundables. Y un consejo que ahorra dinero: tapiza todas las piezas con la misma tela y guarda dos metros. Cuando haya que rehacer una, quedará idéntica y no tendrás que tocar el resto.
¿Cuánto tardáis en devolver el mueble?
Entre tres y cuatro semanas desde la recogida, según la tela. En piezas pequeñas como cojines de banco o asientos de silla solemos ir más rápido, alrededor de dos semanas.
¿Hacéis también el respaldo del escaño, o solo el asiento?
Hacemos los dos si quieres, con cojines independientes que se apoyan sin clavar nada en la madera. El de respaldo se sujeta con cintas discretas al propio banco o queda simplemente encajado entre el asiento y la tabla. En casas con chimenea es lo que más cambia la comodidad, porque la madera desnuda del respaldo es lo que más se nota.
¿Hablamos de tu proyecto?
Mándanos un par de fotos del mueble por WhatsApp y te damos una primera orientación de precio el mismo día. La recogida en Mura la organizamos nosotros.