Retapizar sillones orejeros: devolver la vida a un clásico
El sillón orejero es uno de los muebles más entrañables de una casa: el de leer, el de la siesta, el que muchas veces se hereda. Retapizarlo permite conservar esa pieza con valor sentimental dándole un acabado nuevo.
Un trabajo de tapicería tradicional
Los orejeros suelen requerir técnicas artesanales: respetar la línea original de las «orejas», cuidar los pliegues y, a menudo, reforzar la estructura interna de madera.
Qué renovamos
- La tela completa, con el acabado original o uno nuevo.
- El relleno y los muelles para recuperar la comodidad.
- La estructura, si se ha aflojado con los años.
- Detalles como ribetes, botones o capitoné.
Respetar el carácter de la pieza
Podemos mantener su estilo clásico o darle un aire completamente nuevo con otra tela y color. En cualquier caso, el objetivo es que vuelva a estar como nuevo sin perder su esencia.
Por qué los orejeros merecen una restauración
El sillón orejero es un mueble pensado para durar. Su nombre viene de las «orejas» laterales del respaldo, diseñadas en su día para resguardar del frío y de las corrientes junto a la chimenea. Esa concepción robusta hace que la mayoría de orejeros, sobre todo los de cierta antigüedad, tengan estructuras de madera maciza y un armazón pensado para aguantar generaciones. Por eso, cuando uno llega gastado al taller, casi nunca hablamos de tirarlo: hablamos de devolverle su mejor versión.
Restaurar un orejero es, además, una forma de conservar una pieza con personalidad que hoy sería difícil y caro encontrar nueva con la misma calidad de construcción.
Ideas para transformar tu orejero
El orejero admite muchísimas lecturas según la tela que elijas. Con un terciopelo en color intenso se convierte en una pieza de diseño actual y elegante; con una tela de estampado clásico mantiene su aire señorial; con un lino natural encaja en ambientes nórdicos y luminosos. Los acabados como el capitoné en el respaldo o los ribetes en contraste pueden cambiar por completo su carácter. Te ayudamos a imaginar el resultado antes de empezar.
Comodidad, no solo estética
Un buen retapizado de orejero no se queda en la tela. Reponemos el relleno del asiento y el respaldo, revisamos muelles y cinchas y reforzamos la estructura si lo necesita. Así recuperas no solo un sillón bonito, sino el rincón cómodo de lectura o descanso que era cuando estaba nuevo.
El proceso de restauración paso a paso
Restaurar un orejero es un trabajo minucioso. Lo primero es desmontarlo con cuidado, retirando el tapizado antiguo capa a capa para examinar el armazón y el sistema de muelles. A continuación reforzamos la madera donde haga falta, recolocamos o sustituimos los muelles y las cinchas, y reponemos el relleno para recuperar la firmeza. Solo entonces llega el tapizado propiamente dicho: cortamos la tela, la ajustamos a las formas curvas del orejero —que tienen su dificultad— y la fijamos cuidando cada pliegue y cada remate. Por último, añadimos los acabados elegidos, como ribetes, botones o capitoné.
Es un trabajo que combina oficio y paciencia, y que difícilmente puede hacerse bien sin experiencia. De ahí que un orejero bien restaurado tenga un valor que va más allá de la tela: lleva detrás horas de trabajo artesanal.
Una pieza con mucho juego decorativo
El orejero es uno de esos muebles capaces de funcionar en contextos muy distintos. Colocado junto a una ventana con una lámpara de pie crea el rincón de lectura perfecto; en un dormitorio aporta un toque señorial; en un recibidor amplio, da la bienvenida con personalidad. Y según la tela que elijas, puede pasar de clásico a rotundamente contemporáneo. Es, en definitiva, una inversión versátil: un mueble que, bien restaurado, te acompañará durante muchos años y en distintas casas.
Si tienes un orejero olvidado o heredado esperando una segunda oportunidad, estaremos encantados de ayudarte a devolverle todo su esplendor.
El orejero y su lugar en la historia del mueble
Pocos muebles tienen un diseño tan reconocible y duradero como el orejero. Nacido en el siglo XVII como un sillón de orejas para protegerse del frío junto al fuego, ha atravesado modas y épocas sin perder vigencia. Ese recorrido explica por qué encaja en estilos tan distintos: tiene un punto clásico innegable, pero su silueta es tan rotunda que también funciona como pieza de diseño en interiores contemporáneos. Cuando restauramos uno, somos conscientes de que estamos trabajando sobre una forma con siglos de historia, y eso nos hace cuidar especialmente el respeto a sus líneas.
No es casualidad que el orejero siga fabricándose y reinterpretándose hoy. Tener uno restaurado en casa es contar con una pieza atemporal que difícilmente pasará de moda.
Consejo antes de descartar un sillón
Si tienes un orejero (o cualquier sillón antiguo) arrinconado porque está feo o incómodo, nuestro consejo es sencillo: antes de deshacerte de él, mándanos una foto. Muchas veces, lo que parece un mueble para tirar esconde una estructura excelente que solo necesita manos expertas para volver a brillar. Una valoración no cuesta nada y puede ahorrarte tirar una pieza valiosa y, de paso, el gasto de comprar una nueva de menor calidad.
Combínalo con el resto de tu salón
Un orejero restaurado puede dialogar muy bien con el resto de tu mobiliario. Si lo tapizas con una tela que recoja alguno de los tonos del sofá, las cortinas o la alfombra, se integra de forma natural; si optas por un color contrastado, se convierte en el punto de atención de la estancia. Al tener taller propio, podemos coordinar el tapizado del orejero con otras piezas para que el conjunto resulte armónico. Cuéntanos cómo es tu salón y te ayudamos a decidir si quieres que el sillón pase desapercibido con elegancia o que sea la estrella del rincón de lectura.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena restaurar un orejero antiguo?
Casi siempre: suelen tener estructuras de madera maciza muy resistentes que duran décadas.
¿Podéis cambiarle por completo el estilo?
Sí, con otra tela, color y acabados como capitoné o botones.
¿Lo recogéis a domicilio?
Sí, en toda la provincia de Barcelona, y te lo devolvemos montado.
¿También recuperáis la comodidad, no solo la tela?
Sí, reponemos relleno, revisamos muelles y reforzamos la estructura para que vuelva a ser cómodo.
¿Qué tela le va bien a un orejero?
Desde terciopelos intensos a linos naturales o estampados clásicos; depende del estilo que busques. Te asesoramos.
¿Tienes un orejero que merece una segunda vida? Te lo restauramos.